Un camino incierto hay tras esas dos puertas,
un camino que recorro descalza,
envuelta en rutinas ajenas y ganas de café .
Tras la puerta de los sueños reside la paz en tí,
cruzo el umbral cada noche,
me adentro en ese interno mundo tuyo y mío,
en ese vivir sin vivir de horas dulces y sin dueños.
Tras la otra puerta se quedaron mis anhelos,
mis besos y mis brazos que usurparon paredes y cortinas,
mi piel dormitando entre unas sábanas.
Cada noche mi carne trémula cruza la puerta del sueño,
tras la que tú dormitas,
dichosa puerta que se cierra y nos acompaña en nuestra dicha,
que nos libera de estas dos cárceles,
una escapatoria de dos almas idénticas,
que saltan a un cielo del que regresamos extasiados en la mañana.
Cruzaré cada noche esa puerta,
la que me deja estar con tus besos a solas.